
Lograr que las pastillas de freno se sequen adecuadamente
El proceso de secado de los recubrimientos de las pastillas de freno requiere un equilibrio preciso. Se necesita suficiente calor para que el recubrimiento se adhiera bien a la superficie de la pastilla, pero no tanto como para dañar el material de fricción. Para lograrlo, utilizamos paredes calefactoras personalizadas, equipadas con lámparas infrarrojas de onda corta.
¿Cuál es la dificultad? Cada vehículo es diferente. Una pequeña pastilla de freno de un coche urbano no retiene el calor de la misma manera que una gran pastilla de freno de un camión pesado. No se puede utilizar un método universal para todos los casos.
Planificando la distribución del calor
Si simplemente se colocan lámparas de forma uniforme, habrá problemas. Si las lámparas están demasiado separadas, habrá zonas frías en la pastilla de freno. Si están demasiado juntas, el centro de la pastilla se quemará mientras que los bordes seguirán húmedos. Es frustrante y desperdicia piezas.
En lugar de eso, ajustamos la distancia entre los tubos de cuarzo. De este modo, creamos un “mapa térmico”. En el caso de las pastillas más grandes, colocamos más lámparas en los bordes superior e inferior. ¿Por qué? Porque el calor tiende a escapar por los bordes. Al reforzar esos extremos, nos aseguramos de que toda la superficie alcance la temperatura adecuada al mismo tiempo.
Los compromisos
Las lámparas de onda corta son excelentes porque generan mucha energía, lo que permite que las piezas se sequen más rápido. Pero hay un problema: esa cantidad de energía ejerce una gran presión sobre el sistema eléctrico. Por eso, estos sistemas suelen estar diseñados para funcionar con alta potencia, para evitar que se pierda esa velocidad de secado.
Otra cosa importante: cuanto más lámparas haya, más calor habrá dentro de la cámara. Si las lámparas están muy juntas, la ventilación debe ser excelente. Si no se puede eliminar ese exceso de calor, los reflectores podrían dañarse.
Manteniendo todo en funcionamiento
Nadie quiere tener que desmontar toda la pared calefactora solo porque una bombilla se ha roto. Por eso utilizamos conectores estandarizados. Si una bombilla se rompe, basta con reemplazarla por otra. Sencillo.
Un último consejo: mantenga sus reflectores limpios. Realmente. Límpielos cada mes. Cuando se acumula polvo en los reflectores, la eficiencia disminuye. Las lámparas tienen que funcionar a mayor intensidad para hacer el mismo trabajo, lo que acelera su desgaste.